LA ENCUESTA
Autores: Víctor Gil López, Moisés Contreras de la Osa, Luis Triguero Pérez-Egaña y Gema Rubio Palomo.
Facultad de Educación de Cuenca UCLM
Las encuestas son el método de investigación
cuantitativa más generalizado, pues permiten que los fenómenos sociales puedan
ser medidos y posteriormente analizados mediante modelos matemáticos y técnicas
estadísticas (Giddens, 2010). Además, según García (1993) son investigaciones
realizadas sobre una muestra de sujetos representativa de un colectivo más
amplio, que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana, utilizando
procedimientos estandarizados de interrogación, con el fin de obtener
mediciones cuantitativas de una gran variedad de características objetivas y
subjetivas de la población.
La gran ventaja de las encuestas es que permiten a los
investigadores recoger una gran cantidad de datos comparables, que pueden ser
manipulados, generalmente con programas informáticos, para averiguar si existe
alguna correlación significativa entre las variables.
Según
García (2003), para realizar una encuesta se deben utilizar 5 pasos, que son:
- La población y la unidad muestral.
- Selección y tamaño de la muestra.
- El material para realizar la encuesta.
- Organización del trabajo de campo.
- Tratamiento estadístico.
UNIDAD MUESTRAL- SELECCIÓN Y TAMAÑO DE LA MUESTRA
A la hora de seleccionar la muestra que
tendrá que realizar la encuesta, hay que tener en cuenta una condición básica
como es la representatividad, pues esta propiedad es la que permitirá
estudiar una población utilizando solamente la muestra. Por lo tanto, al
realizar una encuesta, debe disponerse de una muestra representativa, es decir, de un subconjunto que tiene
las mismas características generales que la población, y cuyos resultados serán
generalizados a dicha población. De lo contrario, estaríamos trabajando con una
muestra no representativa o sesgada
que no posee las mismas características generales que la población.
Para que la
muestra seleccionada sea representativa se utilizan las técnicas de muestreo, procedimientos
que aseguran que los individuos seleccionados representan a su población. De
esta manera, el muestreo puede ser probabilístico (cuando los sujetos se
seleccionan al azar y el investigador conoce la probabilidad de selección de
cada miembro de la población) y no probabilístico (los sujetos de la población
no tienen la misma probabilidad de ser seleccionados) (García, 2003).
Un procedimiento
especialmente importante para asegurarse de que el grupo elegido es
representativo es el muestreo aleatorio, que consiste en elegir una muestra en
la que cada miembro de la población en cuestión tenga las mismas posibilidades
de estar incluido.
Asimismo, existen
otros tipos de muestreo utilizado por los sociólogos entre las que se encuentra
el muestro de conveniencia, que significa tomar la muestra allá donde sea
posible. Como este método es menos sistemático o riguroso que otros, los
resultados que generan deben tratarse con precaución. Sin embargo, a veces es
la única manera práctica de conseguir una muestra adecuada cuando se trata de
investigar o estudiar a grupos sociales con los que es difícil contactar y que
pueden mostrar reticencia a darse a conocer (Giddens, 2010).
Dependiendo de la
forma en que sean redactadas las preguntas, pueden distinguirse cuestionarios
normalizados, abiertos y semiestructurados.
Cuestionarios
normalizados: constan de series de preguntas
normalizadas o cerradas para las cuales existe un número fijo de respuestas.
Este tipo de encuestas tienen la ventaja de que sus respuestas son fáciles de
comparar y tabular, ya que existe un reducido número de categorías. Por otro
lado, la información que proporcionan tiene un alcance restringido y a veces
engañoso ya que no dan cabida a sutilezas de opinión o de expresión verbal.
Cuestionarios
abiertos: ofrecen a los encuestados la oportunidad de expresar
sus ideas con sus propias palabras: no se ven limitados a marcar respuestas
predeterminadas. Los cuestionarios abiertos suelen proporcionar más información
que los cerrados, ya que el investigador puede profundizar en las respuestas con
el fin de indagar en lo que piensa el encuestado. Por otro lado, la ausencia de
respuestas cerradas conlleva una mayor dificultad a la hora de establecer
comparaciones mediante métodos estadísticos.
Cuestionarios
semiestructurados: presentan cuestiones normalizadas, pero
también incluyen preguntas puntuales para obtener respuestas con mayor
profundidad y que a veces permite a los entrevistados desviarse del tema cuando
es necesario. Estos cuestionarios suelen estar dirigidos a investigar temas
relevantes más que cuestiones muy específicas definidas por el investigador.
En cualquier
caso, los cuestionarios se caracterizan por ser claros y carecer de
ambigüedades, por ser realizables de forma uniforme, y por presentar un diseño
que por un lado minimiza los errores de los informantes y de los codificadores,
y que por otro lado ayuda a atraer el interés de los participantes
y a conseguir que estos den las respuestas más cercanas posible a la verdad
(Giddens, 2010).
Por otra parte,
respecto a la elaboración de las preguntas, es necesario plantearse diversas
cuestiones sobre diversos aspectos de estos, como serían el contenido (¿es
necesaria la pregunta?), sobre el lenguaje (¿entenderán todos (o la gran
mayoría) el lenguaje utilizado), sobre la ubicación de la pregunta
dentro de la secuencia (¿su respuesta puede verse influida por preguntas
previas?).
Por último, respecto a la presentación del
cuestionario, se considera necesario que sea y parezca corto (sin
excederse en el número de preguntas ni ser redundante), que sea y parezca fácil (por ejemplo, presentando las
preguntas en orden de dificultad), y que parezca atractiva (que motive a la persona a
contestar aludiendo a la importancia de su colaboración y la relevancia del
tema) (García, 2003).
-
Ventajas y desventajas de los estudios con encuestas:
Las encuestas continúan utilizándose bastante en la
investigación sociológica por diversas razones: las respuestas a los
cuestionarios pueden cuantificarse y analizarse con mayor facilidad que el
material generado por la mayoría de los restantes métodos de investigación; se
puede estudiar de esta forma a un número grande de personas y, si se dispone de
medios suficientes, los investigadores pueden recabar la ayuda de un gabinete
especializado en sondeos para recoger las respuestas. El método científico es
el modelo de este tipo de investigación, ya que las encuestas proporcionan a
los investigadores una medida estadística de lo que están estudiando.
Sin embargo, muchos sociólogos critican las encuestas
y sostienen que el hecho de su cuantificación sea fácil concede a unos
resultados cuya veracidad puede ser dudosa. La cifra de cuestionarios sin
responder suele ser elevada, especialmente cuando se envían y devuelven por
correo. Con frecuencia se considera a las investigaciones mediante encuestas
una molestia que hace perder el tiempo (Giddens, 2010).
ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO
Al
elaborar una encuesta, hay que tener en cuenta el medio a través del cual se va
a realizar, pues este afectará al fin y reflejará en cómo se pregunta, durante
cuánto tiempo se pregunta, y a las respuestas de los sujetos encuestados. Los
medios utilizados para realizar una encuesta son principalmente tres:
- Entrevista personal:
La entrevista personal,
en la cual una persona o
entrevistador llega hasta el individuo objeto de la encuesta, lee las preguntas
y anota las respuestas.
Las ventajas de este tipo de encuesta radican en
que los
entrevistadores pueden aclarar las preguntas que no se entienden, pueden instar
a contestar preguntas que inicialmente el sujeto no responde o pueden pedir que
aclare respuestas inicialmente ambiguas, y pueden evitar que se produzcan
consultas con otras personas que influirían en las respuestas, mientras que
como inconvenientes se encuentran el mayor esfuerzo personal que requiere este
tipo de encuesta, o la necesidad de formar y entrenar a los entrevistadores
(García, 2003).
- Encuesta
por correo:
Para
poder utilizar este medio, es necesario que el cuestionario esté redactado de manera
que las preguntas estén expresadas con un grado de complejidad que sean entendidas
perfectamente por la muestra. Al cuestionario se le debe acompañar una carta de
presentación personalizada en la que se explique la importancia que tiene la colaboración
del encuestado, unas breves instrucciones sobre la forma de responder y un
número de teléfono para aclarar posibles dudas.
Como ventajas,
cabe señalar que es la forma más barata y cómoda de realizar una
encuesta, o que permite a los entrevistados contestar de forma relajada o
sincera a aquellas cuestiones de carácter personal o embarazoso, mientras que
como inconveniente puede señalarse que
el cuestionario tiene que estar perfectamente redactado y explicado, ya
que no se pueden aclarar dudas (García, 2003).
- Encuesta por teléfono:
Este medio supone la intervención de un
entrevistador, pero su papel es menos relevante que en la entrevista personal.
Las preguntas deben ser cortas y muy claras, y las opciones de respuesta han de
ser pocas y breves.
Como
ventajas puede señalarse que es un tipo de entrevista muy
utilizado debido a la extensión del teléfono, la rapidez y el bajo coste, o que
es útil para realizar cuestionarios cortos, mientras que como inconvenientes
pueden señalarse que sesgan a la población que no tiene teléfono, y que limitan
la extensión de las preguntas, ya que el entrevistado se cansa antes que con
los otros métodos (García, 2003).
APLICACIÓN DE LAS ENCUESTAS AL ÁMBITO EDUCATIVO
Desde nuestro punto de vista, una de las
posibles aplicaciones de las encuestas en nuestro ámbito profesional (el aula)
sería la elaboración de sociogramas, los cuales pueden definirse como un conjunto de procedimientos de observación y análisis de las relaciones
intergrupales que se expresan en una serie de índices y esquemas gráficos, y
permiten medir y describir la estructura de las relaciones socioafectivas, que
subyacen en los grupos pequeños (Junta de Andalucía, 1995). De esta manera, entendemos que las encuestas pueden ser adaptadas al ámbito
educativo de forma que constituyan una herramienta con posibles aplicaciones
prácticas en dicho ámbito, y que resulten de utilidad al profesor en su
práctica docente.
Un ejemplo concreto del uso de sociogramas
fundamentados en la utilización de cuestionarios sería el análisis de las
relaciones y elecciones de afectividad (entendida la afectividad como el
vínculo que se establece dentro de las relaciones sociales entre iguales sin
ningún tipo de interés), y de efectividad (entendida la efectividad como el
vínculo que se establece dentro de las relaciones sociales entre iguales con
algún tipo de interés) existentes entre nuestros alumnos, a través de un
sociograma fundamentado en un cuestionario elaborado específicamente con el
objetivo de identificar dichas relaciones y elecciones.
- El
ejemplo citado de cuestionario para la elaboración de un sociograma
es el siguiente:
CUESTIONARIO SOBRE AFECTIVIDAD Y EFECTIVIDAD
C.S.P. Cuestionario
sociométrico para preadolescentes, de 11 a 13 años.
NOMBRE....................................
APELLIDOS..............................................
COLEGIO...............................................................
CURSO....................
Garantizamos el total anonimato de los resultados
obtenidos en este cuestionario, ya que los nombres serán representados mediante
números y en ningún momento nadie sabrá quien ha contestado una cosa u otra.
1- ¿Quiénes son los tres chicos o chicas con los que SI harías un trabajo en clase?
Ordénalos en orden de preferencia.
1.
………………………
2.
………………………
3.
………………………
2- ¿Quiénes son los tres chicos o chicas con los que NO harías un trabajo en clase?
Ordénalos en orden de preferencia.
1.
………………………
2.
………………………
3.
………………………
3- ¿Quiénes son los tres chicos o chicas con los que SI irías a una fiesta? Ordénalos en
orden de preferencia.
1.
………………………
2.
………………………
3.
………………………
4- ¿Quiénes
son los tres chicos o chicas con los que
NO irías a una fiesta? Ordénalos en orden de preferencia.
1.
………………………
2.
………………………
3.
………………………
Sin embargo, de la misma manera que ocurre
con el resto de cuestionarios, al realizar el cuestionario a utilizar en un
sociograma, hay que tener en cuenta diversos aspectos, como serían la
elaboración de las preguntas, o la presentación del cuestionario, ya que en los
primeros cursos de Primaria, el grado de abstracción de algunas preguntas
impide a los alumnos dar una respuesta que manifieste su punto de vista, por lo
que, como señalaremos a continuación, es importante que las preguntas del
cuestionario estén adaptadas a la edad.
Por una parte, respecto a la elaboración
de las preguntas, al estar trabajando con niños de corta edad, es necesario
plantearse aspectos como el contenido de las preguntas (pues las preguntas del
cuestionario deben de estar bien planteadas respecto a la edad y nivel de los
alumnos, para que estas aporten la información necesaria para realizar el
sociograma), o el lenguaje que se va a utilizar en estas (pues el lenguaje
utilizado influirá mucho en si los alumnos entienden o no las preguntas, de
manera que si, por ejemplo, utilizamos un lenguaje demasiado complejo para la
edad y nivel de los alumnos, estos no comprenderán las preguntas).
Por otra parte, respecto a la presentación
del cuestionario, debemos considerar aspectos como la dificultad o la longitud
del cuestionario, pues dependiendo de estos aspectos, los niños tendrán mayor o
menor facilidad para comprender el cuestionario y responder las respuestas, y
la información que obtendremos será más o menos representativa o certera. De
esta manera, si utilizamos un cuestionario con una longitud adecuada, y con una
dificultad ajustada para los alumnos que van a realizar el cuestionario,
conseguiremos que estos nos den respuestas más precisas.
Por último, otro tipo de aplicación que
podrían tener los cuestionarios y las encuestas en el ámbito educativo serían
las encuestas sobre la calidad educativa (como las que pasan en las
universidades a los alumnos sobre las prácticas docentes de sus profesores),
aunque en este caso al igual que ocurría con los sociogramas habría que tener
especial cuidado con la elaboración de las preguntas y la presentación del
cuestionario en sí mismo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- García Ferrando, M. (1993). La Encuesta. En M. García Ferrando, J. Ibáñez y F. Alvira (Comp.), El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación. (pp. 123 – 152). Madrid: Alianza Universidad.
- Giddens, A. (2010). Preguntas y respuestas a las cuestiones sociológicas. En A. Giddens, Sociología (pp. 54 – 87). Madrid: Alianza Editorial.
- Junta de Andalucía. (1995). La Acción tutorial. Junta de Andalucía. Consejería de educación y ciencia. Dirección general de promoción y evaluación educativa. Recuperado el 3 de Mayo de 2016, de http://www.ice.udl.es/uou/accion.pdf





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