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"La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo". Nelson Mandela.

viernes, 13 de mayo de 2016

El papel de las familias en la educación de sus hijos e hijas. La participación en los centros educativos.

 EL PAPEL DE LAS FAMILIAS Y LA 

PARTICIPACIÓN DE ESTAS EN LA 

EDUCACIÓN DE SUS HIJOS


Autores: Víctor Gil López, Moisés Contreras de la Osa, Luis Triguero Pérez-Egaña y Gema Rubio Palomo. 

Facultad de Educación de Cuenca          UCLM



Aunque en la actualidad resulta lógico pensar que la cooperación entre las familias y los centros docentes (que es un elemento muy influyente en la educación de los alumnos, pues de él se derivan diversas consecuencias como el establecimiento de unas propuestas y objetivos educativos iniciados en el aula por los docentes, y continuados por los padres en el hogar, que se manifiestan en un aumento del rendimiento escolar, o en el desarrollo de actitudes y comportamientos positivos), se produce siempre en todos los centros educativos, al observar detenidamente la realidad, encontramos como existen muchos casos donde uno de los agentes (ya sea la familia o el centro docente) no colabora con el otro agente.

Por ejemplo, podemos encontrar casos en los que el profesorado no fomenta la participación de las familias en el centro educativo al considerar que estas no tienen los conocimientos necesarios para realizar aportaciones útiles, o casos en las que las familias no cooperan con los docentes al no verse capacitadas para dicha cooperación, o porque no la consideran necesaria (Bolívar, 2006).

Sin embargo, aunque en algunos casos la no colaboración entre ambos agentes educativos se debe simplemente a la negativa de una de los dos partes a establecer dicha colaboración, en otros casos, esto es una consecuencia de diferentes transformaciones que se han producido en las familias a lo largo de las últimas décadas, y que han repercutido en la disposición o forma de estas a cooperar con los docentes en la educación de sus hijos. Entre dichas transformaciones podemos destacar las producidas en las demandas del mundo laboral, en las condiciones familiares, y a nivel social.

1.  Cambios en las demandas del mundo laboral. En nuestro país, los trabajos artesanales y campesinos (como sería la agricultura) han sufrido un gran retroceso durante los últimos años debido a fenómenos como el traslado de grandes masas de población desde los pueblos hacia las grandes ciudades, dando lugar al auge del trabajo industrial, que requiere de unos valores como el orden o la disciplina, que la familia no puede desarrollar plenamente en el niño por sí mismas (Quintero, 2006).




2.   Cambios en las condiciones familiares. Varios ejemplos claros de este tipo de cambios serían como la mujer, antes relegada al ámbito familiar, ha ido incorporándose al mundo educativo y laboral, o el debilitamiento de los vínculos familiares. Como consecuencia, cada vez se observa más como se ha producido la pérdida de ciertos referentes antes existentes, siendo estos sustituidos por elementos como Internet, los medios de comunicación, o incluso los videojuegos (Hernández & López, 2006).




3.   Cambios a nivel social. La forma en la que ha evolucionado la sociedad durante los últimos tiempos ha provocado que el número de aprendizajes que los alumnos deben realizar para poder desenvolverse adecuadamente en este haya aumentando considerablemente. Debido a ello, es necesario una mayor participación de la escuela, ante la imposibilidad de las familias de cubrir todos esos conocimientos, como serían las TIC (Quintero, 2006).




De esta manera,  la familia ha afrontado a lo largo de las últimas décadas un proceso de transformación que ha acabado afectando tanto a la forma en la que colaboran con los centros educativos, como a las características de dicha colaboración.

Tomemos como ejemplo la incorporación de la mujer al ámbito laboral, y pensemos en una familia donde ambos padres tienen que trabajar para poder sustentar a la unidad familiar, y como consecuencia de ello, no disponen del tiempo necesario (o del mismo tiempo que en épocas pasadas) para colaborar con el centro docente de sus hijos en la educación de estos. Debido a ellos, las posibilidades de que esta familia consiga establecer una colaboración adecuada con el centro docente son menores que en otros casos donde las circunstancias familiares son más favorables a establecer dicha colaboración, e incluso en el caso de que se consiga establecer una colaboración (aunque sea mínima), esta siempre estará afectada por las mismas circunstancias familiares que fueron anteriormente mencionadas.

Como conclusión, podemos señalar que, actualmente, a la hora de establecer actuaciones de cooperación entre las familias y los centros educativos, además de ser necesario estudiar detenidamente las áreas en las que se puede establecer una cooperación entre las familias y los centros educativos o los docentes, se ha de tener continuamente en cuenta cómo ha evolucionado el panorama familiar en los últimos años, pues al haber afectado los cambios producidos a la forma en la que las familias interactúan con los centros educativos o con los docentes, estos deben elaborar planes de colaboración que tengan en cuenta muchos de los aspectos anteriormente señalados (Hernández & López, 2006; Quintero, 2006; Martínez, 2010).

Asimismo, creemos igualmente importante un alto grado de compromiso por ambas partes, ya que la educación de los discentes es una disciplina muy importante que está en manos de ambos factores, tanto familia como escuela.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Bolívar, A. (2006). Familia y escuela: dos mundos llamados a trabajar en común. Revista de Educación, 339, 119 – 146.
  • Hernández, M.A. & López, H. (2006). Análisis del enfoque actual de la cooperación padres y escuela. Aula Abierta, 87, 3 – 26.
  • Martínez, R.A. (2010). Áreas de cooperación entre los centros docentes y las familias. Estudio de caso. Educatio Siglo XXI, 28 (1), 127 – 156.
  • Quintero, M.P. (2006). El papel de la familia en la Educación. Revista Digital “Investigación y Educación”, 21, 1 – 7.